Muy a pesar de que la historia ha siempre indicado que el fundador de los Boys Scouts en el mundo, Sir Baden Powell, se negó a la posibilidad de que las chicas formarán parte de este mundo del escultismo, las damas, han estado inmersas en este movimiento juvenil casi desde sus inicios, allá en los primeros años del siglo XX.

Esta inclusión femenina echa por tierra tal afirmación, pues ha sido el propio fundador del escultismo quien en su afán de generar en la juventud niveles interesantes de autosuficiencia y compromiso con el entorno, generó manuales que bien pudieran ser utilizados por personas del mismo sexo, sin ningún tipo de distinción. 

La aparición del guidismo

Esta lucha de inclusión de la parte femenina al escultismo, sufrió duras críticas a la sociedad de ese momento, sin embargo, fue el propio fundador quien encargó a su hermana Agnes Baden Powell para con su labor en la formación de las niñas, desarticulada la oscura nube que sobre este naciente esfuerzo estaba creándose.

El aporte de Agnes Baden Powell, no fue solamente en la formación, sino que su habilidad de socialización, logró rodearse de personas de mucha influencia en su país natal, consiguiendo de esa manera que el avance y por consiguiente el crecimiento del movimiento femenino scout fuera verdaderamente arrollador.

 Este empeño positivo y el incansable trabajo entorno al escultismo femenino, vio pronto sus frutos, pues se extendió por varios países de Europa, para luego llegar con mucho empuje al continente americano, iniciándose allí especialmente en los Estados Unidos de América, luego México y así llegar a cada rincón de este nuevo territorio. 

De tal manera que el guidismo, nombre con el que se conoce desde su creación y hasta nuestros días a este movimiento de niñas exploradoras, ha servido entre otras, para fortalecer su proceso de formación, no solamente desde el punto de vista educativo, sino en el hogar y en la sociedad donde se desenvuelven.